
De 167 kilos a 83 —
Mirando esta foto del verano de 2012, Edgar Hernández piensa: "¿Cómo me pude permitir engordarme tanto? ¿Cómo pude llegar al punto de dejar de preocuparme por mi cuerpo?"

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Antes de empezar a perder peso, Edgar dice que odiaba salir y tenía pavor de almorzar en la escuela. Una memoria de su segundo año de la escuela secundaria lo persigue. "Este chico me lanzó corteza de pizza en la parte de atrás de mi cabeza y dijo: '¿Te vas a comer eso?' Yo simplemente me salí de la cafetería".

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Edgar empezó a participar en carreras de 5K, como en esta carrera con su amigo, Portlyn, luego de empezar a perder un poco de peso. Ver esta foto lo hace tener pensamientos felices, dijo. El adolescente espera poder inspirar a otros para alcanzar sus metas.

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Edgar ya no tiene miedo a ser fotografiado. Aunque está orgulloso de su nuevo físico, no quiere estar demasiado absorto en sí mismo. "No quiero volverme uno de esos chicos que no paran de tomarse fotos así mismos", dijo. "No quiero convertirme en un narcisista".

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Portlyn fue el primer amigo verdadero de Edgar en la secundaria, dice. Se conocieron cuando Edgar era estudiante de primer año y Portlyn era estudiante del último año. "El me ayudó a estar motivado en la escuela y me ayudo a pasar. Si no hubiera sido por él, no lo habría logrado".

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Edgar encontró apoyo en su profesor, Dan Muñoz, a la derecha, y del entrenador de lucha, Mike Matthews, izquierda. Ellos fueron los primeros a quienes les dije cuanto corría mientras estaba en mi travesía. Ellos estaban allí para escuchar mis resultados día a día y me ayudaron a continuar diciéndome que podía hacerlo mientras tuviera mi mente puesta en eso".

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Edgar aumentó su rutina de carrera este año y completó su primera media maratón el 6 de abril.

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El hermano mayor de Edgar, Mario, le ha ayudado a mantener la motivación a través de la mayor parte de su travesía. La pérdida de peso de Edgar inspiró a Mario a empezar a correr al lado de su hermano. Mario ha perdido 31 kilos.

