
Mundo acuático —
¿Estás luchando por posicionarte en la escalera inmobiliaria? Quizá la respuesta se encuentre en el agua...
La pequeña Venecia de Londres —
A medida que los precios de los bienes raíces siguen subiendo en Londres, un mayor número de personas está recurriendo a las vías fluviales de la ciudad. Aquí, las barcazas se alinean en la atractiva zona "Pequeña Venecia" al norte de Londres, en el Regent's Canal.

Pon tu barco a flotar —
Un barco en la capital inglesa te costará entre 3.000 y 250.000 dólares. "Un buen precio en el rango medio para una barcaza de segunda mano, de buen tamaño y donde se pueda vivir costaría alrededor de 50.000 euros (80.000 dólares)", dice Alan Wildman de la Asociación de Botes Residenciales.

¿Emociones baratas? —
Mientras las casas flotantes generalmente son una opción barata frente a los bienes raíces, hay costos ocultos. Los amarraderos a largo plazo en Londres pueden costar más de 20.000 libras (30.000 dólares) al año.

Espacios cerrados —
Hay alrededor de 30.000 a 40.000 personas que viven en botes en el Reino Unido, calcula Wildman. Él la define como una comunidad flotante unida donde los vecinos se cuidan unos de otros.

Reestructuración —
Los espacios cerrados implican que los dueños de los botes deben estar preparados para vivir solo con lo necesario y utilizar bien el espacio.

Romance en el río —
"Si nos vieran un día sentados en la cubierta de una barcaza en un día soleado con una copa de vino, una tabla de quesos y una agradable música de fondo, mientras el sol se pone y se levanta la niebla... sí, eso es romántico y encantador", dice Wildman.

Y realidades —
"Al mismo tiempo, imagina que estás en el canal, te quedas atrapado por el hielo, el tanque de tu sanitario se está llenando y tienes que recorrer casi un kilómetro para llegar a un sitio donde puedas bombearlo", añade.

Barcos históricos —
Hace siglos, los canales de Londres se utilizaban principalmente para el transporte de mercancías; se trataba de una bulliciosa carretera flotante con barcazas que conectaban a las ciudades en todo el país.

¿La buena vida? —
Ahora, muchas barcazas se han convertido en hogares, y ofrecen un oasis inusual en el corazón de la ciudad. "Me gusta la idea de estar en una ciudad, pero no tener que permanecer en un lugar fijo", afirma Sandra Reddin, quien compró una casa flotante por 124.000 dólares a principios de este año.

Vista previa —
El dueño de un bote ofrece una vista previa dentro de su casa como parte del Waterway Festival de tres días que se celebra entre las ciudades británicas de Leeds y Liverpool.

Dulce sorpresa —
Las barcazas no solo ofrecen un hogar, sino una oportunidad única de vender al por menor, tal como lo muestra felizmente este vendedor británico de helados.

