
Los saltadores al vacío toman vuelo —
Las tablas para saltar están diseñadas para romperse e inclinarse hacia abajo para absorber gran parte de la fuerza G del saltador. Se utiliza madera recién cortada para garantizar fuerza, mientras las enredaderas se miden y combinan cuidadosamente con el peso y altura de cada saltador.

La expectativa crece —
Antes de que el salto se realice, un grupo de más o menos 100 hombres y niños vistiendo nada más que taparrabos empiezan a cantar en Sa, el idioma del sur de Pentecostés.

Salto de fe —
Cuando la multitud llega a su punto máximo, el saltador cruza sus brazos sobre su pecho y hace un increíble salto hacia adelante.

El Nagol Adi —
La construcción de cada torre requiere de hasta un mes y del trabajo de 30 hombres, y se une con enredaderas, sin utilizar un solo clavo o tornillo.

La seguridad es primero... más o menos —
Los saltos al vacío solo se permiten en los meses posteriores a la temporada lluviosa, para asegurar que las enredaderas contengan agua, lo cual les brinda elasticidad y fuerza.

Materiales locales —
La torre se construye utilizando madera y enredaderas recolectadas de las colinas que rodean el sitio donde se hace el salto.

¿Futuro practicante de saltos al vacío? —
Los saltadores al vacío inician a la corta edad de 5 años, aunque solo saltan de las tablas más bajas de la torre. Las tablas más altas están reservadas para los saltadores más hábiles.

Mitigando el golpe —
En lugar de quedarse colgando en el aire como en los saltos en bungee, los saltadores en realidad rozan sus pechos contra el suelo, el cual ha sido labrado para absorber el impacto.

Isla de Pentecostés —
Los misioneros europeos prohibieron el salto al vacío en la Isla de Pentecostés al principio del siglo XX. Pero los sacerdotes nunca llegaron a este escarpado rincón de la isla.

Los aficionados al deporte están de acuerdo —
Los saltos que desafían la muerte se llevan a cabo todos los sábados, de abril a junio. Esta imagen de Tim Clayton publicada en el Sydney Morning Herald de los saltadores en la Isla de Vanatu ganó el premio World Press 2007 por ser la mejor imagen de una acción deportiva.


