
Un exoesqueleto que cambió una vida —
Hannah Mohn de cuatro años de edad usa un "exoesqueleto robótico" para ayudarla a levantar sus brazos.

Un exoesqueleto que cambió una vida —
Hannah nació con la enfermedad neuromuscular artrogriposis, que hace que sus articulaciones se curven y que los músculos sean extremadamente débiles.

Un exoesqueleto que cambió una vida —
El exoesqueleto robótico de Wilmington o WEREX fue desarrollado en el Hospital Infantil Dupont en Wilmington, Delaware, Estados Unidos.

Un exoesqueleto que cambió una vida —
Whitney Sample es un ingeniero de diseño de investigación del hospital y produce el WERX. "El WREX utiliza bandas elásticas especiales que se utilizan normalmente en la terapia física", dice. "Vienen en diferentes niveles de fuerza, lo que nos ayuda a afinar la capacidad de levantamiento".
"Esta geometría específica y el uso de estas bandas elásticas que les da a los brazos del niño esa sensación de poco peso".

Un exoesqueleto que cambió una vida —
Hannah prueba el dispositivo con su madre Jennifer Mohn y Sample.

Un exoesqueleto que cambió una vida —
Jennifer Mohn dice: "Me encantaría ver a Hannah ir a la universidad. Con lo atrevida que es ella y con lo mucho que le gusta estar a cargo, podría postularse a la presidencia algún día, ¿quién sabe?".


